miércoles, diciembre 14, 2011

A cualquier cosa le llaman un país

Recuerdo vagamente una especie de fábula en la que se contaba que un pobre que iba comiendo un trozo de pan por la calle, al girarse vió que otro más pobre que él se iba comiendo las migajas que él tiraba... o algo así. Me lo contaba mi madre cuando yo era pequeño pero ya no lo recuerdo literalmente; era en verso.

Me viene a la memoria porqué el jefe de la operación anti-piratería en el Índico le ha regalado a la marina de Djibouti cinco motores fuera borda de alta potencia, decomisados a los piratas, para equipar sus lanchas que, hasta ahora, montaban unos motores que justo les permitían llegar a la costa pero no perseguir a nadie.

Pero la marina de Djibouti debe ser gloria si la comparamos con la de la propia Somalia. Hace dos años empezaron a adiestrar un batallón de 200 "marines" pero que no tienen ni vehículos ni embarcaciones para moverse, ni uniforme para vestirse todos, ni armas aparte algunos viejos AK-47 recuperados pero no para todos. Y la Marina dispone de 5 buques de los que solo funciona uno, pero sin dinero para combustible; la base naval está ocupada por las milicias de Al-Shabaab y los somalíes están acuartelados en un edificio sin puertas ni ventanas ni agua ni electricidad. En el despacho del coronel no hay ni mesa ni sillas y como sistema de comunicaciones, solo cuenta con su teléfono móvil; y los soldados no cada mes llegan a cobrar su sueldo de 60 dólares.

¡Que la Virgen les acoja en su dulce seno materno!

Coronel Von Rohaut

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