jueves, julio 26, 2012

¡La "concha" de mi madre...!


Es una clásica exclamación argentina que hace referencia al lugar del que procedes al nacer...

Pero no quiero hablar de esto, que ni sé por qué lo he traído aquí.

En lo que pienso es que en las costas del Maresme (una comarca al norte de la ciudad de Barcelona), cada año las tormentas invernales y especialmente las "llevantades" o temporales ocasionados por los vientos de levante, se llevan la arena de las delicadas y cada vez más reducidas playas. Y los ayuntamientos, el gobierno regional y con ayudas (pocas, como siempre) del ministerio de Madrid, han de gastarse un dineral en reponer la arena y remodelar las playas, reparar los destrozados paseos marítimos, etc.

Y ahora leo que en los USA, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército (*) quiere adquirir 4.000 quintales de conchas de ostra, sin las ostras dentro, claro. Un cachondo mental dice que se las pueden adquirir al "Oyster Bar", el afamado lugar de encuentro de la estación de New York "Grand Central", famoso por su oferta de ostras.

Al parecer son para unos trabajos de conservación del medio ambiente y una adecuación de costas, en la línea de los trabajos civiles que este cuerpo militar viene realizando.

A veces y en algunos países, los ejércitos sirven para algo más...

Coronel Von Rohaut

(*) Ya en una lejana época fue precisamente el Cuerpo de Ingenieros del Ejército el que construyó todos los diques de contención de aguas y diques y canales de la inmensa obra hidrológica del río Mississippi, su delta y el lago Pontchartrain en el que, recordemos, parte de la ciudad de New Orleans queda por debajo del nivel de las aguas.

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