martes, enero 31, 2017

¿Por qué me quieren engañar?

Hace poco, en un periódico, alguien alababa que, no sé donde de Catalunya, para decir "gilipollas" (palabra que yo utilizo mucho todo y aceptando que es un castellanismo, incluso si lo escribo como "gilipolles"), utilizaban la palabra "pòtol" (pronunciación correcta suena como "potul", igual que "llamantol", o sea bogavante, se dice "llamantu", con la "l" silenciada, y no "llamatól" como decía un compañero mio que iba de listo).

Y defendían que era una forma correcta de traducirlo.

Pues no señor, "pòtol" no puede utilizarse como sustituto catalán de "gilipollas" pues yo recuerdo perfectamente que hace muchos años y en el pueblo de mi abuela, esta palabra la utilizaban para los vagabundos de paso que, alguna vez, aparecían por el pueblo. Como "l'home del sac" (o el hombre del saco) expresión para meter miedo a los niños ya que, sucios y barbudos, llevaban sus pobres pertenencias en un saco al hombro que arrastraban por los caminos polvorientos; y ahora, los pijos, les llaman "homeless" o sea "sin domicilio", pero que vale mayormente para los vagabundos y los "sin techo" más urbanos.
Y, efectivamente, la Enciclopèdia Catalana y el diccionario del IEC definen "pòtol" como "hombre que vagabundea y vive miserablemente al margen de la sociedad". Absolutamente nada que ver con "gilipollas" que, aparte de "imbècil", en catalán puede traducirse, mas certeramente, por "tocacollons" (tocahuevos) o "torracollons". O por "ximple" o "ximplet", que he añadido yo y que me encantan...

Coronel Von Rohaut